En el devenir de mis jóvenes años, más de una vez me encontré sumergido en esa clásica y enmarañada discusión de si era adecuado fumar en ambientes cerrados.
Las posturas se establecían, desde una orilla, enarbolando el firme asidero de que todo fumador poseía el legítimo derecho de perpetuar su placer en cada bocanada de humo. En contraposición, desde el otro margen, se establecía la cuestión de que todo NO fumador (este era mi caso) también tenía el derecho a cuidar su salud, respirando en ese mismo ambiente.

Ilustración realizada por David Petroni
Pero como nunca lograba develar hacia mis detractores, que la cuestión central de mi propuesta no estaba motivada por la simple molestia que el humo de tabaco insidía sobre mi persona; muchas veces, optaba por recurrir al alegato del clásico y sapiente silencio, aceptando la otra postura.
Las vueltas de la vida, de los libros, de las clases en la universidad, de las publicaciones médicas, y de una curiosidad particular, llevaron a que hoy pueda esgrimir argumentos algo más sólidos con los cuáles defender los motivos de por qué no se debería fumar en sitios cerrados.
Para empezar, es importante mencionar, que el tabaquismo pasivo es responsable de 1 de cada 10 muertes producidas por el tabaco (1).
En relación al cáncer de pulmón, son varios los estudios clínicos que demuestran que los cónyuges (no fumadores) de tabaquistas tienen una incidencia incrementada entre un 13% y un 30% más a este tipo de cáncer (2). Esta misma relación se comprobó en las personas que inhalan secundariamente el humo del cigarrillo en su lugar de trabajo (3).
En cuanto al riesgo cardíaco, es clara la evidencia respecto que los adultos no fumadores expuestos al humo del tabaco tienen entre un 30% y un 40% más de riesgo de padecer un infarto de miocardio que los no expuestos al humo. (4)
Para hablar de la mortalidad general que genera el tabaquismo pasivo, cito un estudio clínico en donde se siguió durante 15 años a no-tabaquistas que vivían con fumadores, indicó que los primeros tuvieron un 15% más de muertes, en comparación con aquellos que vivían en hogares libres de humo (5).
Pero tal vez no impacte tanto el incremento de la incidencia de determinadas enfermedades, así como la cantidad de muertes que se evitarían, si se prohibiera fumar en ambientes cerrados. Para ello, es interesante citar que estimaciones de la Agencia de Protección del Medio Ambiente de USA, demuestran que si todos los ambientes cerrados fueran libres de humo de tabaco, se evitarían 120.000 a 200.000 muertes por año en todo el continente americano (6).
Por si lo explayado no bastara, sólo menciono para redondear, que el tabaquismo pasivo en los niños genera un aumento en la frecuencia de enfermedades respiratorias (asma, bronquiolitis, etc.) y de infecciones de los oídos; así como un aumento de la mortalidad de los recién nacidos y lactantes (7).
Para finalizar, me gustaría mencionar que en materia de Salud Pública, Argentina va por un camino, si se quiere, esperanzador en lo que atine al tema tratado, ya que el Senado dio media sanción a un proyecto de ley de alcance nacional con el objetivo de lograr ambientes 100% libres de humo (8). Queda pendiente que en la Cámara de Diputados, se prosiga hacia el mismo rumbo.
Con las evidencias habidas en la actualidad, parecería que no es sólo un mero capricho del NO fumador el de pregonar por ambientes libres de humo, sino un argumento con fuertes fundamentos.
No es la idea de este escrito, que los fumadores dejen de lado su placer y adicción nicotínica con el fin de evitar los daños que en ellos mismos también genera el cigarrillo, aunque mal no les vendría; pero por lo menos, se intenta incentivar a que tomen conciencia y respeten el derecho, de los NO fumadores, de convivir con un ambiente lo más saludable posible.
Fuentes:
(2,3, 5) “Secondhand smoke exposure: effects in adults” – Up to date 16.3 – 2008
(4) Law M R, Morris J K, Wald N J. “Environmental tobacco smoke exposure and ischaemic heart disease: an evaluation of the evidence.” – BMJ 1997; 315: 973-80.
(6) EPA. “Respiratory health effects of passive smoking: lung cancers and other disorders: US Environmental Protection Agency”.- Washington: Office of Air and Radiation, 1992. (EPA/600/6-90/006F).
(7) “Secondhand smoke exposure: effects in children” – Up to date 16.3 – 2008
(8) “El cigarrillo quedó en jaque”- Diario Página 12 – 26 de agosto de 2010




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