Muchas veces hemos oído hablar de las medicinas alternativas o complementarias, pero en pocas ocasiones nos han mostrado resultados de estudios científicos serios que las hayan puesto a prueba. En esta oportunidad me gustaría mencionarles algunas de ellas en las que se han demostrado su utilidad para aliviar enfermedades.
Las técnicas de relajación o meditación, el yoga, el tai chi, son conocidos como técnicas corpo-mentales que se basan en ejercicios que influencian la relación entre la mente y el cuerpo; cuyo objetivo es el de reducir la actividad del sistema nervioso simpático, disminuyendo de esta manera la carga de stress y desgaste innecesario de nuestro organismo.
El tai chi es un arte marcial chino que ha demostrado en varios estudios que mejora la velocidad de la marcha en enfermedades neurodegenerativas como la Esclerosis Múltiple o el Parkinson, así como también, disminuye las caídas en personas mayores, evitando consecuentemente lesiones y fracturas. (1)
Hay cientos de estudios que demuestran que la meditación genera una reducción sobre la presión arterial en personas hipertensas, produce disminución de la glucemia en pacientes que sufren de diabetes y la insulinoresistencia en pacientes obesos.(2)
Hay estudios bien diseñados que demuestran que el yoga ha logrado reducir el dolor, la rigidez matinal y la ansiedad en pacientes con osteoartritis de rodillas (3)
La acupuntura es uno de los métodos terapéuticos utilizados en la medicina tradicional China. Consiste en la estimulación de ciertos puntos del cuerpo con agujas o calor con el objetivo de estimular el organismo y restablecer un equilibrio corporal. Hay claras evidencias para el tratamiento de las náuseas post quimioterapia y puede ser útil en el tratamiento del dolor como por ejemplo en el tratamiento de dismenorreas, fibromialgias, dolores de extracciones dentales y cefaleas intensas. (4)

La fitoterapia es el uso medicinal de sustancias extraídas de vegetales. Existen estudios de investigación que avalan su uso en distintas enfermedades como la Serenoa Repens en la hiperplasia prostática benigna; el ginkgo biloba para el tratamiento de la claudicación intermitente; la hierba de San Juan en el tratamiento de la depresión leve o moderada. (5)
Sin duda, queda demostrado que las medicinas alternativas sirven. Seguramente no lo sean para tratar cualquier patología, sin embargo no por ello deberían descartarse para tratar o complementar un tratamiento convencional, por lo menos de las patologías mencionadas en este post para las que vimos que tienen utilidad.
Estas son algunas menciones sobre aquellas medicinas ancestrales que no están arraigadas en el discurso médico hegemónico habitual, pero que no por ello impiden develar una ayuda más para muchas de las dolencias humanas.
Fuentes:
(1,4,5) “Medicina Familiar y Práctica Ambulatoria” – Dr Adolfo Rubinstein – Dr Sergio Terrasa – 2da Edición – Panamericana Ediciones






