Pedro no lograba comprender qué le habÃa pasado. Estaba desnudo, en una habitación desconocida y desolada, rodeado de cables y tubos que parecÃan insertarse entre sus venas, como lombrices que escarban en lo profundo de la tierra fértil para escapar de la luz irritante del sol. A su lado, una especie de monitor de televisión, dibujaba lÃneas verdes que subÃan, bajaban, para luego desaparecer.
ParecÃa encontrarse en un sitio ajeno, pero su conciencia no le dio tanta ventaja a esa amnesia pasajera, cuando al sentir el penetrante olor a desinfectante, logró reconocer dónde se encontraba y recordar por qué habÃa llegado hasta la sala de aquel hospital.
La noche anterior, mientras soplaba las velitas de su cumpleaños número 56, habÃa sentido un fuerte dolor en el pecho que lo dejaba casi sin aliento, mientras un hilo gélido de sudor se escurrÃa por su cuello, y el mundo se tornaba negro. Imágenes espejadas de un débil corazón que habÃa quedado infartado.
Si Pedro hubiera sabido, que la salud puede construirse desde el dÃa a dÃa, tal vez ahora su corazón no estarÃa funcionando a media máquina. Pero él no tuvo la culpa, nadie le habÃa enseñado que muchas patologÃas pueden evitarse, o cuanto menos demorar su aparición. Es por eso que hoy vengo a hablarles del significado de la prevención de las enfermedades, lÃnea central de esta sección que he presentado en el post anterior.
Desde la definición misma de la palabra, prevenir es destinar una acción determinada para evitar que algo suceda. Cuando este concepto lo incorporamos dentro del campo de la salud, hablamos de intentar anticiparse a que las enfermedades se hagan presente o evolucionen libremente generando un daño fÃsico, psÃquico o emocional, en la persona.
Aún con el concepto central esclarecido, en medicina, para no perder la costumbre de clasificar y sub-clasificar cualquier entidad establecida, se suele hablar de tres formas de prevención: Primaria, Secundaria y Terciaria.
La prevención primaria es aquella que desarrolla medidas puntuales para evitar que la enfermedad se manifieste. Abarca aquellas que tiendan a mejorar el entorno de una población, como es el acceso al agua potable, a una vivienda digna, a espacios de esparcimiento, etc. Asà como también, todas aquellas acciones que se ejercen sobre personas sanas, para evitar que sufran daños o se enfermen. Ejemplos cotidianos son: la aplicación de vacunas, que evita el desarrollo de enfermedades infecciosas; el uso del cinturon de seguridad al manejar un auto o del casco al andar en bicicleta; o el agregado de fluor al agua potable con el fin de evitar caries.

La prevención secundaria es la que se encarga de detectar las enfermedades antes de que sean sintomáticas, para poder establecer un tratamiento que atenúe el daño o mortalidad de las mismas. Estas son intervenciones, que los médicos las definen como “rastreo” (o “screening“). Para ejemplificar, podemos mencionar el control ginecológico periódico, con la toma del Papanicolau, o la realización de una mamografÃa,  ambos con el fin de detectar un cáncer incipiente. De esta manera, encontrando un tumor (genital o mamario) en un estado precoz y asintomático, probablemente habrá más posibilidades de tratarlo a tiempo, y consecuentemente prolongar la calidad de vida de esa persona.
Sin embargo, es imperioso aclarar, que no debe “rastrearse” cualquier enfermedad, ya que no siempre el diagnóstico temprano implica menor mortalidad. Pero esta disquisición la dejo para un futuro posteo.
Por último, la prevención terciaria es aquella que se pone en práctica, cuando una patologÃa determinada ya generó un daño, desarrollando un programa de rehabilitación, con el fin de disminuir las secuelas o complicaciones de esa enfermedad. En este tipo de acción los ejemplos son más claros, como es el caso que se da ante una fractura ósea, donde la necesidad de recibir kinesioterapia, para evitar la pérdida de movilidad de la articulación, es el acto preventivo.
Es decir que la prevención no sólo intenta anticiparse a la enfermedad, sino que aún una vez establecida esta última, intentará lograr que su evolución sea lo menos dañina posible.
Dependerá de nosotros anticiparnos a los daños, con un accionar cotidiano, constante y responsable. Siempre y cuando, queramos sumergirnos a este nuevo desafÃo que es, intentar generar salud.
Referencias:
“Prevención en la práctica clÃnica” – Dr Alberto Velazquez; Dr Alejandro Regueiro – Cátedra de Medicina Familiar – Hospital Italiano de Buenos Aires
Ilustración en blanco y negro por David Petroni, artista contemporáneo argentino ( y amigo personal del autor ; ) )   http://petronidavid.blogspot.com/





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