¿Novela Futurista? No, sólo Biotecnología

-¿Cómo era eso que estudias vos nene?
-Grrr… Biotecnología…
-Ahhh… ¿y qué era eso?

Y ahí vamos otra vez… ese es el momento en el que uno se replantea por enésima vez… cómo es que habiendo tantas carreras lindas como medicina, derecho o arquitectura… en donde uno no tiene que explicarle a nadie para qué sirven… eligió “Biotecnología”…

Vamos desde un comienzo… Según su definición más abarcativa la biotecnología implica la utilización de seres vivos, o sus derivados, para brindar productos o servicios en beneficio del hombre. Con ese criterio, la biotecnología no tiene absolutamente nada de futurista: hace siete mil años los egipcios utilizaban levaduras (organismos vivos) para fermentar bebidas o alimentos, con lo cual eran excelentes biotecnólogos, y bien en curda se ponían. Lo que no dice la definición de arriba, es que la biotecnología está dividida en tres etapas: “Antigua” (ahí entran los egipcios), “Clásica” (y eso implica conocer el proceso biomolecular a través del cual ocurren los procesos biotecnológicos) y “moderna”, en esta última nos vamos a detener. La “Biotecnología Moderna” implica la utilización y modificación de organismos vivos, o sus derivados, para generar productos o servicios en beneficio del hombre, valiéndose de técnicas de ADN recombinante, y acá es inevitable detenerse en el ADN recombinante.

Primero que nada, debemos partir sabiendo que el código genético es universal y esto quiere decir que la información genética (guardada en moléculas de ADN) de cualquier organismo es leída exactamente igual, dando origen a las mismas moléculas en todos los organismos, y esto se debe a que todos los seres vivos existentes fuimos el mismo organismo alguna vez (sí, sí, leyó bien, usted lector, alguna vez, hace cuatro mil millones de años, fue un microorganismo muy parecido a una bacteria, y ese organismo evolucionó, se diversificó y dio origen a todos los organismos vivos que existen hoy). El famoso ADN recombinante se basa en introducir moléculas de material genético de un organismo en otro completamente distinto, y que este último lea esa información como propia.

Un ejemplo para cerrar: si la población humana necesita sintetizar (fabricar) insulina para abastecer a los individuos diabéticos, tenemos tres opciones:

1) Sacarle insulina a otros humanos (lo cual no es ético, legal ni moral);

2) Sacar insulina de individuos de otra especie, por ejemplo de cerdos. El problema es que no hay tantos cerdos, y son caros de criar;

3) valerse de técnicas biotecnológicas, por ejemplo, extraer ADN humano, aislar el gen que codifica para la producción de insulina y meterlo en otro organismo que crezca de forma rápida y barata, las bacterias se llevan todos los premios en este campo.

Los ejemplos de emprendimientos biotecnológicos son incontables, desde vacas que generan leche con proteínas humanas, hasta plantas que expresan genes que ofrecen resistencia a herbicidas, pero los dejamos para la próxima. ¡Hasta Pronto!

Sobre el Autor: Pollo

Actualmente, desarrollando su Tésis de Licenciatura en Biotecnología, investiga interacciones entre proteínas neuronales humanas en la UNSAM. Trabaja desde 2005 en Network Marketing. Apasionado por tocar la guitarra e instrumentos de viento.

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