“Duma Key”, Stephen King y una segunda oportunidad

Cuando la vida nos golpea nos dejamos caer sin siquiera darnos cuenta de todo lo que nos sigue pasando alrededor. Entonces, ¿qué pasa cuando después de un revés la vida nos da una segunda oportunidad? O mejor dicho, cuando  en vez de dejarnos caer, somos nosotros mismos quien nos la buscamos y probamos aquello  de “empezar de nuevo”. Stephen King es un escritor particular. Creo que es uno de esos escritores que uno ama u odia. Pero lo innegable es que mas allá de su estilo, tiene la inmensa capacidad de relatar mas de 700 páginas sobre un escritor manco y no dejarnos con la sensacion de que al libro le sobren partes. La verdad está en los detalles.

La historia se desarrolla en la costa de Florida. Ciudad de playa, construcciones antiguas, vientos que se comportan de mala manera y huracanes que dedican a destruirlo todo. Allí es donde irá a parar Edgar Fremantle en pos de reconstruir su vida.  Una vida que se ve severamente golpeada cuando una grua impacta contra su camión generandole problemas en el habla, en la visión y en la memoria. Un accidente que no solo le costará un brazo y un matrimonio, sino que le dejara secuelas que tarde o temprano deberá pagar.

Allí retomará su viejo hábito de la pintura y como no podría ser de otra manera, será el disparador perfecto del autor para introducirnos en el mundo que mejor maneja. Un mundo de premoniciones, un territorio donde el bien y el mal se juegan la presencia a través de un hombre presuntamente inocente. Pinturas que predicen, conchas que raspan la arenilla y susurran nuevos problemas por venir, y un ex abogado con una bala alojada en su cabeza.  Y como Wireman diría, Dios siempre nos castiga por lo que nos es imposible imaginar.

En este thriller, Stephen King consigue dejar el suspenso de lado y nos pone de relieve ante la importancia de la relación Padre-Hija y sobre la fuerza de las relaciones humanas. Que el amor que alguna vez hubo entre dos personas nunca muere del todo y es en los momentos difíciles donde sale a relucir. También nos introduce en como la amistad, en el lugar mas recóndito de la costa de Florida se vuelve un elemento clave a la hora de salir adelante.

Imagina más. se golpeo la cabeza contra una roca, y lo olvidó todo. No solo su nombre; ¡todo! Y entonces un día recobró justo lo suficiente para coger un lápiz y trazar aquella primera varca vacilante a través del blanco. Una linea del horizonte, seguro. Pero también una grieta, por la que verter la negrura (Stephen King, p11).

Una novela que cumple con creces las expectativas de quienes siguen al maestro del suspenso. Pero también una novela para aquellos que no, que solo quieren una historia que los atrape, los motive o simplemente les recuerde que nunca es tarde, para volver a empezar. Lo bastante cerca para el rock’n'roll. Eso es lo que Wireman dice.

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  • O’mygod

    No leì el libro. Sin embargo del comentario me queda una duda que usted quizas me podrà responder. Si olvicò TODO, como es que retoma su viejo hàbito de la pintura ?

    • Rodry Vega

      Porque la pintura en la novela esta encarado como un don, una habilidad innata. Como el caminar, el hablar. Y el personaje lo termina convirtiendo en su medio para recuperarse.
      Aquello que permanece aun cuando se olvida todo, es la llave para intentar recuperarlo.